Acto de Graduación Promoción 2009-2010

Acto de Juramentación de los estudiantes durante la Ceremonia de Graduación.

Acto de Graduación Promoción 2009-2010

Vista aérea de los graduandos y sus invitados en el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Acto de Graduación Promoción 2009-2010

El Licenciado Juan Miguel Pérez otorga un pergamino de reconocimiento a uno de nuestros estudiantes.

Acto de Graduación Promoción 2009-2010

Estudiantes a la espera para entrar al acto de graduación.

Tarifa Estudiantil para el Período Escolar 2011-2012



CENTROS APEC DE EDUCACION A DISTANCIA
CENAPEC

Tarifa Estudiantil para el Período Escolar 2011-2012

Niveles
Inscripción
Mensualidad
Total Mensualidad
Total Matricula
6to
 RD$        600.00
 RD$        570.00
 RD$      5,700.00
 RD$      6,300.00
1ero
 RD$        700.00
 RD$        600.00
 RD$      6,000.00
 RD$      6,700.00
2do
 RD$        700.00
 RD$        600.00
 RD$      6,000.00
 RD$      6,700.00
3ero
 RD$        700.00
 RD$        600.00
 RD$      6,000.00
 RD$      6,700.00
8vo
 RD$        700.00
 RD$        650.00
 RD$      6,500.00
 RD$      7,200.00
4to
 RD$        850.00
 RD$        850.00
 RD$      8,500.00
 RD$      9,350.00
Acelerado
 RD$      1,400.00
 RD$      1,400.00
 RD$    14,000.00
 RD$    15,400.00
On Line
 RD$      1,100.00
 RD$      1,000.00
 RD$    10,000.00
 RD$    11,100.00


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Cómo aumentar tu CI Coeficiente intelectual (IQ)

Escrito por Ernesto Franco 

Antiguamente se creía que el coeficiente intelectual venia determinado por el nacimiento del individuo.

Sin embargo las investigaciones han demostrado que el coeficiente intelectual CI (IQ en ingles), es algo que puede afectarse por como las personas conducen sus vidas.

Vidas sedentarias, consumo del alcohol y falta de ejercicios son enemigos mortales del coeficiente intelectual.

En cambio actividades nuevas, visitar lugares nuevos y hacer ejercicio aumentan el coeficiente intelectual.

¿Por que? Simple y sencillamente porque al hacer nuevas cosas se activan nuevas partes del cerebro que antes estaban ociosas, o técnicamente hablando, desconectadas.

Practicas para aumentar el coeficiente intelectual.
  1. Use su mano izquierda: Normalmente las personas usan el Mouse, comen, se cepillan o peinan con su mano dominante. Para aumentar su coeficiente intelectual haga esas actividades con su mano no dominante. Si es diestro, entonces cepillese con la mano izquierda, péinese con la mano izquierda, use el Mouse con la mano izquierda. Si su mano dominante es la izquierda, haga estas actividades con su mano derecha. Lo que se busca es crear nuevas habilidades y forzar al cerebro a crear nuevas interconexiones neuronales. 
  2. Haga ejercicio regularmente: el ejercicio lleva mas oxigeno al cerebro. Esto mejora el desempeño mental y su capacidad de inteligencia. 
  3. Visite lugares nuevos: Salga de la rutina. Oblíguese a hacer cosas nuevas, a aprender cosas nuevas. De un paseo a pie por una nueva provincia, pueblo o barrio. Visite un parque, una nueva ciudad y de ser posible un nuevo país. 
  4. Lea cosas nuevas y positivas: Acostúmbrese a leer cosas positivas. Las cosas nuevas y positivas desarrollan su cerebro y crean conexiones que le permiten obtener las cosas que usted desea. No lea las noticias sobre crímenes y violencia. Lea cosas positivas.
¿Qué más puede hacer para aumentar su coeficiente intelectual? Todo lo anterior fue la entrada. Vamos ahora al plato fuerte.

Gracias a la más moderna investigación sobre estados alterados de conciencia se determinó que ciertas frecuencias ayudaban a mejorar el coeficiente intelectual. Esa misma ciencia produjo la Tecnología Acustica, la cual provoca en usted estados alterados de conciencia que pueden ayudarlo a mejora su coeficiente intelectual de forma acelerada.

La tecnología acústica hace uso de audios acústicos para llevar a su mente a estados donde usted puede reducir el estrés, Mejorar Su Memoria, aumentar su atractivo físico, aprender de forma acelerada, vencer el insomnio y muchas otras cosas, entre ellas, Aumentar Su Coeficiente Intelectual por supuesto.

Fuente del artículo http://www.articulo.org/6480/ernestomillonario

¿COMO TRIUNFAR EN LOS EXAMENES? PARTE 8/51


SÉ DILIGENTE

Para el estudiante muy diligente y disciplinado, la mayoría de lo que se dice en este libro es algo archisabido. Sin embargo, para la gran mayoría de los estudiantes que dejan el repaso para los últimos días del final del curso, la diligencia y la disciplina pueden ser cualidades tan accesibles como el espejismo de un oasis en el horizonte del desierto.

La diligencia y la disciplina son objetivos muy importantes que han de ser perseguidos con tenacidad por más difíciles que resulten de alcanzar en la mayor parte de las ocasiones.

¿Cómo pueden los candidatos a superar un examen conseguir estas deseables y elusivas cualidades? Tal vez un acrónimo basado en la letra R sea apropiado: tendrás que ser Riguroso/a; establecer una Rutina; y hacer del repaso un Ritual.

Ser riguroso

Llegar a ser riguroso contigo mismo/a y con tus estudios puede ser un ejercicio difícil, especialmente si tus hábitos de estudio han sido tan rigurosos y tan ordenados como un plato lleno de espaguetis.

Sin embargo, no todo está perdido si tomas la determinación de trabajar diligente y conscientemente durante las x semanas siguientes (siendo x el número de semanas que quedan hasta el examen).

Será algo duro, pero profundizando en tus recursos internos, es seguro que encontrarás algunas reservas ocultas que puedan ser utilizadas.

Habla con un amigo íntimo o con un consejero fiable (un profesor o tutor) que tenga capacidad para encontrar esas reservas de talento.

Te estás enfrentando a una tarea muy exigente que necesitará un gran esfuerzo durante las siguientes semanas. Bien cierto es que cada día, prácticamente cada hora, cuenta y mucho.

Programa las reuniones con tu «ayudante externo» sobre una base periódica, para analizar tu progreso y para motivarte para el siguiente esfuerzo de tus estudios.

Si estás planeando motivarte haciéndose un diploma y poniéndolo donde puedas verlo a todas horas, o de alguna otra manera más o menos legítima, adelante, es una buena idea para aumentar tus progresos diarios. Compara la cantidad de trabajo que realizas con la que estableciste en tus objetivos. Planea una celebración después de los exámenes, pero de momento continúa con el repaso.

Establecer una rutina


La segunda R, establecer una rutina, puede ser menos difícil. Afortunadamente, todos somos de alguna manera esclavos del hábito y la rutina. Piensa en las actividades realizadas por la mañana temprano. Probablemente cepillaste tus dientes en el mismo lugar de la secuencia de hechos que lo hiciste ayer y que probablemente lo harás también mañana.

De igual manera que te vistes, desayunas y sales de casa o de tu habitación de una manera rutinaria la mayoría de los días, puedes aplicar el mismo comportamiento rutinario a tus repasos. Esto significa prepararse una hora y un lugar para tu repaso para el examen y estar allí dispuesto a comenzar a la hora señalada.

Establecer una rutina puede hacer que tu trabajo de repaso sea considerablemente más fácil, ya que no te enfrentas con la decisión: «¿Debería ponerme ahora a estudiar, o hacer X, Y o Z?”. La respuesta ya ha sido contestada por ti al comienzo del período de preparación.

Durante los primeros días, cuando tal vez experimentes algunas dificultades para ceñirte a tu recién establecida rutina, pon una alarma o pide a un amigo que te recuerde: «Ahora son las siete en punto». La señal horaria activará tu comportamiento de estudio o por lo menos conseguirás que te vayas a tu mesa de estudio. Al cabo de unos pocos días, encontrarás cada vez más fácil centrarte con los libros y apuntes en el momento establecido.

¿COMO TRIUNFAR EN LOS EXAMENES? PARTE 7/51

QUINTO PASO: CONCÉDETE RECOMPENSAS ESPECÍFICAS POR EL TRABAJO YA REALIZADO

El dar largas a las cosas es uno de los hábitos más fuertes y más enraizados para muchas personas. Para cambiar esto tendrás que encontrar recompensas o premios positivos para reforzar un nuevo tipo de conducta regida por la puntualidad, perseverancia y seriedad.

«Basta! ¡Basta!» puede que estés gritando. Sí, éstas son pautas de conducta un poco rígidas que pueden representar una amenaza substancial para la mayoría de nosotros, a quienes nos gusta seguir con nuestra vida de siempre, a nuestro aire de siempre y con nuestros horarios de siempre.

La mayoría de las personas que han de examinarse no pondrían en tela de juicio la utilidad y beneficios que derivarían de saber que pueden depender de ellos mismos para acabar el repaso de la materia con regularidad y profundidad.

¿Qué tipo de estímulos y recompensas pueden utilizarse para ayudarle a desarrollar las cualidades positivas relacionadas más arriba?

Las recompensas dependen de lo que más te guste a ti en particular. Tal vez comer una naranja, dar un buen paseo, telefonear a un amigo (ponga un cronómetro y un avisador), pueden ser el tipo de recompensa al que podrías recurrir para reforzar una conducta que no dé lugar a dilaciones de ningún tipo.

Sin embargo, es muy posible que desees confeccionar tu propia lista de recompensas. Piensa en las cosas que te producen las mayores satisfacciones y anótalas en una hoja de papel.

Sería provechoso eliminar cosas tales como «Dejar de estudiar» o «Tomarme unas vacaciones de nueve meses». El objeto de este ejercicio es identificar una gama de reforzadores que pueden ser utilizados a corto plazo, varias veces en una noche, por el trabajo realizado.

¿Cómo puedes hacer que funcione el sistema? En todas las fases importantes del proceso de repaso, recompénsate por los progresos positivos. Por ejemplo, si el hacer algún tipo de ejercicio físico te permite sentarte a estudiar con una actitud positiva para hacer bien su trabajo, prueba a frotarte las manos vigorosamente durante unos segundos. El gesto de frotarte las manos puede ser agradable y también se puede asociar con la idea de productividad.

El principio más importante para hacer que funcione provechosamente para ti el sistema de recompensas personales que establezcas es contar con un conjunto real de recompensas asequibles y utilizarlas al completar cada paso adelante. Pon cuidado en no permitir que la recompensa cobre preeminencia sobre el objetivo de la tarea: ponerte a repasar y alcanzar la meta que te fijaste.

Problemas prácticos a cuenta de las dilaciones
Habiendo tratado los cinco pasos para evitar los peligros de las dilaciones, es necesario ser realista y plantearte la pregunta: «¿Qué ocurrirá si la estrategia no funciona?»

Si has puesto en práctica los pasos del uno al cinco en varias ocasiones y todavía no has sido capaz de centrarte en la preparación de tus exámenes, te deberías hacer las siguientes preguntas:

— ¿Tengo tanto miedo a los exámenes que cualquier contacto con los apuntes o los libros parece que me impide ponerme a trabajar?

— ¿Soy un perfeccionista que tengo que llegar al nivel del cien por cien en todas las ocasiones?

— ¿Interfieren frecuentemente en mi trabajo las críticas de personas cercanas a mí (familia, amigos)?

QUINTO PASO: CONCÉDETE RECOMPENSAS ESPECÍFICAS POR EL TRABAJO YA REALIZADO

La primera de estas cuestiones, miedo a los exámenes, se tratará con detalle más adelante. Las otras dos se salen del alcance de esta guía.

Sin embargo, deberías consultar con un consejero especializado profesionalmente para analizar cualquier problema residual que te esté apartando de hac
Vista previa
er los progresos necesarios en tu preparación para los exámenes. Los problemas no desaparecerán sencillamente porque no les hagas caso. Reconócelos y busca ayuda para resolverlos.

En resumen, superar esa propensión a dar largas a las cosas puede ser una gran tarea, pero como a la hora de mover una montaña, puede hacerse con paciencia y con ayuda de las recompensas apropiadas. El programa de cinco pasos que se ha descrito con anterioridad te ayudará a superarla y si lo practicas con frecuencia, el proceso de repaso no debería parecerte un objetivo insalvable ni un solo día más.

¿COMO TRIUNFAR EN LOS EXAMENES? PARTE 6/51



SEGUNDO PASO: DEFINE LA TAREA

Muchas de las personas que han de presentarse a exámenes planean su repaso de una manera demasiado general. Se dicen a sí mismas: «Creo que hoy a la noche voy a repasar un poco para el examen». Si por una casualidad se presenta una distracción tentadora (un amigo que le llama para ir a ver una película) se justifican diciendo que ya han estudiado lo suyo y que por eso bien se merecen la salida.

Definir la tarea te ayudará a centrar su atención en el resultado final que persigue: hacer los exámenes al nivel óptimo. La definición de la tarea se centrará también en los objetivos precisos para Tu presente sesión de estudios.

Como se enfatizó en una página anterior, es muy importante planificar tu revisión y estipular exactamente lo que intentarás hacer cada hora o cada media hora.

Cuando definas tus tareas de repaso, presta particular atención a la amplitud del contenido y a cualesquiera aspectos especiales, como experimentos de laboratorio, excursiones al campo, etc. Es importante ser tan claro y preciso como sea posible.

Tercer paso. Dívide la tarea en partes manejables
Uno de los aspectos más intimidantes de los repasos para los exámenes es el propio tamaño de la tarea, nada despreciable por cierto, se mire como se mire. La simple contemplación de lo que suele parecer una montaña de libros y apuntes puede crear temor (hablaremos más de esto en el siguiente capítulo) y como consecuencia de ello provocar una conducta de escapatoria.

¿Qué puedes hacer tú acerca del tamaño y la complejidad crecientes de su repaso? La mejor forma de enfocar los trabajos más largos y complejos es tratar de dividirlos en tareas manejables. Volviendo a la analogía montañosa, una manera de mover una montaña es retirar, una tras otra, una cantidad suficiente de espuertas de piedras. Esto suena a tedioso y desagradable, pero harás el trabajo.

Afortunadamente, repasar para los exámenes no tiene por qué llevar tanto tiempo ni ser tan aburrido. Sin embargo se puede aplicar la misma estrategia básica. Mira tus notas y selecciona los conceptos básicos y las cuestiones tratadas durante el curso.

A título de ejemplo, digamos que identificas diez conceptos importantes que son materia examinable. Ahora imagínate las carpetas de apuntes, concepto por concepto, en tu escritorio. Todavía parece un poco terrorífico, ¿verdad? Pero toma la carpeta de apuntes del concepto número uno y ponla enfrente de ti. Ahora ya no parece tan malo, ¿verdad? Incluso, en la práctica, puedes ir usted más lejos todavía dividiendo el concepto en aquellos subconceptos que sea oportuno para poner tus miras en un objetivo de estudio realista para la próxima sesión de repaso.

Cuarto paso. Fíjate fechas
Este paso casi se explica por sí mismo. La fecha límite de las tareas de repaso para el examen, es el día del propio examen.

Sin embargo, es provechoso trabajar con otras fechas más cercanas para fomentar el esfuerzo de repaso. Por ejemplo, establecer fechas límite trimestrales y a mitad del período.

En algunos casos esto puede estar ya incluido en tu período si tienes exámenes en la mitad de éste. Otro enfoque sería establecer tus fechas límite de acuerdo con las unidades de trabajo cubiertas o los conceptos que se hayan tratado en clase.

La razón de utilizar un sistema de fechas límite en tu repaso es que te marca unos objetivos de fechas, respecto a los cuales puedes establecer el ritmo de tu trabajo.

¿COMO TRIUNFAR EN LOS EXAMENES? PARTE 5/51

 
PASO SIGUIENTE: ADQUIRIR DISCIPLINA

¿Con qué frecuencia...

— te has sentado ante tu mesa y te has pasado las dos horas siguientes moviendo tus apuntes de un lado al otro de la mesa?

— has abierto el libro para empezar a leer algo y te has encontrado al cabo de una hora estancando/a en la misma página del libro?

— has esperado hasta la noche anterior a la fecha de entrega de una redacción para coger el bolígrafo y empezar a escribir?

— has «soñado despierto/a» en una clase porque no estabas interesado en el tema que se exponía?

— te has desmoralizado cuando tratabas de escribir el primer párrafo de una tarea importante?

— has esperado hasta la semana de antes del examen para comenzar con el repaso sistemático?

Los «con qué frecuencia...» podrían continuar. La lista sugiere un pozo prácticamente insondable en el que pueden caer las personas que han de presentarse a un examen. ¿Puedes tú reconocer el pozo? Es la falta de disciplina personal.

Desafortunadamente, muchos de los que han de pasar por un examen, cargados hasta las cejas de libros y cuadernos de apuntes, van dando tumbos por el camino lleno de «pozos» que lleva al aula de exámenes.

Además de atravesar muchos baches y traumas psicológicos (complejo de culpabilidad y complejo de no haber hecho bien el trabajo) los examinados también sufren las consecuencias de una actuación deficiente en los exámenes. ¡Con cuánta frecuencia habrá oído decir a un compañero: «Si hubiera trabajado como es debido, podría haberlo hecho mucho mejor»!.

Aquí abordaremos la cuestión de la autodisciplina. Inicialmente se tratará el tema de la dilación o propensión a dar largas a las cosas.
Dejar de dar largas a las cosas

Se presentan a continuación cinco pasos para ayudarte para que te pongas a trabajar y progreses con tu preparación.

Primer paso. ¡Ponte a trabajar!
La preparación para los exámenes puede ser —y a menudo es—-- un asunto inquietante y agobiante. A cuenta de la inquietud y del agotamiento muchas personas encuentran difícil sentarse en la silla y ponerse a trabajar. Frecuentemente descubren que están demasiado inquietos para sentarse a estudiar. Los primeros quince o treinta minutos pueden consumirse sencillamente en organizarse. Como hemos dicho antes y diremos después el tiempo es un bien escaso para la mayoría de los que han de presentarse a un examen. Incluso quince minutos de tiempo no productivo es un lujo que no muchos pueden permitirse. ¿De qué manera se puede organizar más rápida y efectivamente?

Aun a riesgo de poder parecer un promotor del comportamiento hiperactivo, podemos sugerir que antes de sentarte a estudiar, te conviene pasear unos minutos haciendo algún tipo de ejercicio enérgico como correr, hacer alzadas o flexiones o saltando a la cuerda. ¿Por qué? Porque la actividad puede relajar algunas de las tensiones latentes en tu sistema. Al mismo tiempo que para sacar las intranquilidades de tu mente y de tu cuerpo, el ejercicio también te estimulará para ser más productivo en el trabajo. Mucha gente se siente a gusto después de una serie de ejercicios, y sentirse bien y optimista es muy beneficioso a la hora de empezar una sesión de estudio.

Además, bien podrías acostumbrarse a llevar una determinada camisa o suéter, o incluso una gorra que te caiga bien, es decir algún tipo de ropa con la que te sientas cómodo.

Las razones para aconsejar un «uniforme» particular para tus sesiones de estudio es que el simple hecho de ponerte tus ropas de estudio puede crear una motivación muy positiva de que te estás preparando para el trabajo.

Otra ventaja es que cualquier persona que pudiera ser causa de distracción, como amigos o familiares, puede ser aleccionada para que reconozca en el uniforme un signo personalizado de «no molestar».

Presta atención a la silla en la que estarás sentado; deberá ser cómoda, pero no demasiado. Y tu lugar de estudio deberá tener una buena iluminación (tus ojos ya se cansan bastante rápidamente sin necesidad de someterlos a esfuerzos innecesarios).

Una vez que hayas hecho un poco de ejercicio y te haya sentado en tu lugar de estudio, asegúrate de que tienes a mano todo el material de que necesita disponer.

Recuerda que uno de los «pozos» para la gente amiga de dar largas a las cosas es levantarse a coger esto y aquello, de tal manera que retrasan el comienzo de la tarea. Así que, saca el equipo y comprueba que tienes todo el material, al principio. Una vez que hayas comprobado que tiene todos los libros, apuntes, bolígrafos y cualquier otro material necesario, siéntate. Cualquier cosa que te venga a la mente a partir de ese momento puede esperar hasta tu primer descanso.

A todo esto, también deberías beber e ir al baño antes de sentarse.

¿COMO TRIUNFAR EN LOS EXAMENES? PARTE 4/51


SISTEMATIZAR LOS REPASOS

Una vez comentadas las estrategias de organización a corto y largo plazo para ayudarte a prepararse para tus exámenes, pasemos ahora a varias cuestiones relacionadas con esto, que atañen a todos aquellos que se han de presentar a un examen.

Una de las cuestiones que siempre suscitan es el tema de cuánto tiempo deberían dedicar al estudio, cada semana. La cuestión es muy general y la dificultad con que se tropieza a la hora de dar una respuesta adecuada es que cada persona es diferente.

Algo que «funcione a las mil maravillas» con determinada persona puede ser totalmente inaplicable para la siguiente. La mejor forma de llegar a una solución viable para el problema del tiempo es planificar la realización de más trabajo del que creas que es necesario. Si tus resultados son satisfactorios, estarás en disposición de hacer más eficiente "tu propio sistema", de manera que llegues a hacer más trabajo en menos tiempo.

Si, no obstante, el tiempo que empleas no concuerda con los resultados deseados, consulta con un asesor o un tutor que esté relacionado con el curso que llevas para comentar la totalidad del enfoque que aplicas a tus estudios.

Un segundo punto hace referencia a los diferentes tipos de repasos que se han de utilizar para los diferentes tipos de asignaturas. Por ejemplo, el sistema de repaso que usarás para un examen de matemáticas deberá ser bastante diferente del repaso que usarás para un examen de literatura inglesa.

El aprendizaje de conceptos se podrá aplicar a la mayoría de los diferentes tipos de exámenes. El aprendizaje de procesos está generalmente relacionado con cualquier tipo de examen donde sea previsible que usted tenga que solucionar problemas.

Las matemáticas y la física son dos ejemplos de asignaturas en las que usted tiene que saber cómo reconocer y solucionar ciertos tipos de procesos para la resolución de problemas. No hay una respuesta fácil para prepararse para este tipo de exámenes. La característica esencial de su repaso debe ser muchas, muchas sesiones de trabajo con los problemas típicos.

Es previsible que después de haber trabajado intensamente con un gran número de problemas reconocerás el proceso requerido para resolver los problemas que se te planteen en el examen y que, por lo tanto, estarás en disposición de aplicarles el tratamiento adecuado para dar con la respuesta correcta.

Es importante hacer una observación más a propósito del repaso para las asignaturas en las que haya que solucionar problemas. No demores las tareas hasta unos pocos días antes del examen. La mayoría de las asignaturas que implican la resolución de problemas, están estructuradas en un plan de complejidad progresiva, O sea, que es necesario entender lo anterior para trabajar satisfactoriamente con lo siguiente.

Así que si tienes dificultades con los problemas en las primeras semanas del curso, consigue cuanta ayuda adicional puedas, con objeto de no correr riesgos después.

Mientras que las asignaturas que implican la resolución de problemas requieren prácticas sistemáticas, las asignaturas basadas en el estudio de ideas y conceptos necesitan un tipo de enfoque práctico totalmente diferente.

En asignaturas como historia, geografía y literatura, su tarea consistirá en aprender las ideas centrales y los detalles que guarden relación con ellas. Tu aprendizaje necesitará ser profundo, ya que cuando entres en la sala de exámenes las preguntas te obligarán a sintetizar, asociar y producir inmediatamente un ensayo concisamente redactado y lógicamente derivado de la síntesis y asociación anteriores.

Si por casualidad, tienes que hacer frente a un examen con varias respuestas optativas entre las que elegir una, debes conocer el material, incluso más profundamente, ya que no hay oportunidad de explicar su respuesta. Estás en lo cierto o estás equivocado.

En páginas posteriores se dirá más acerca de exámenes de varias respuestas optativas y otros tipos de formularios de evaluación.
Además de centrarte específicamente en cada asignatura a la hora de enfocar tu preparación y repaso para el examen, también te convendrá tener en cuenta sus puntos fuertes y sus debilidades.

La mayoría de la gente prefiere trabajar en proyectos que tengan un alto interés personal para ellos. Sin embargo, la persona que ha de presentarse a examen frecuentemente se encuentra en la desagradable situación de tener que repasar durante bastante tiempo una gama de asignaturas, algunas de las cuales tienen para él un interés muy reducido. Si te das cuenta de que has dejado de estudiar una asignatura en particular, pregúntate: «¿por qué?» Generalmente las asignaturas en las que flojeas son las que van a necesitar más tiempo de repaso. Dejarlas para el último día sólo serviría para aumentar las dificultades.

El siguiente punto acerca de sistematizar los repasos concierne a los repasos periódicos. La mayoría de las materias examinables pueden dividirse en un número de conceptos principales. Es preferible revisar cada uno de estos conceptos principales según se va avanzando por el curso.

Por ejemplo, repasar al final de la segunda semana el tema A, que se dio en las dos primeras semanas del curso. Repasar el tema leyendo cuidadosamente los apuntes varias veces. Antes de comenzar a repasar el tema B al cabo de unas pocas semanas, revise de nuevo durante unos minutos los apuntes del tema A. Utilizando sistemáticamente este enfoque progresivo a lo largo de todo el período de estudios, el material estará bien aprendido al final del curso.

Hay un punto final acerca de cómo repasar los apuntes, que merece ser enfatizado: evita volver a escribir los apuntes. Mientras que subrayarlos es una buena técnica, tratar de copiarlos puede ser una tarea desorganizada y muy cara en términos de tiempo. Y el tiempo es algo que normalmente escasea mucho. Trata de experimentar con varios procedimientos de tomar notas para mejorar la calidad de sus apuntes. Si continúas tropezando con dificultades al tomar apuntes, visita a una persona competente, a un mentor o profesor, y coméntale el problema.

Resumen
Para llegar a ser más organizado en la preparación de tus exámenes, comienza pronto a repasar y repase con regularidad.

Aquí has visto dos maneras en las que deberías organizarte para tus exámenes:

1) preparar un gráfico de sus compromisos semana a semana,

2) escribir un plan diario cada día para organizar su tiempo y establecer sus prioridades. Para ayudar a establecer una base firme y realista para tu repaso, experimenta con los varios sistemas de repaso. Todos nosotros somos diferentes, y lo que va de maravilla para una persona no vale necesariamente para otra. Cuando se experimente con varios sistemas, el enfoque más viable (el énfasis está en la viabilidad) deberá tener en cuenta varios aspectos: la cantidad total de tiempo disponible para estudiar, sus puntos fuertes y débiles en las asignaturas, y los tipos de asignaturas que esté estudiando (por ejemplo, matemáticas y química o arte y religión).

Para reiterar un punto importante, recordemos que el repaso regular de los apuntes es mejor realizarlo a lo largo de todo el curso. Un buen momento para sentarse y repasar todos los apuntes es cuando se acaba una unidad de estudio. Consolidando los conceptos en este punto, aumentarás tu comprensión para el trabajo posterior y disminuirás la carga de aprendizaje que de otra manera tendrías que soportar inmediatamente antes de los exámenes.